“Todos tenemos grietas”, cuento anónimo de la tradición hinduísta

Muchas veces meditamos a partir de una oración, de un sonido particular, de una visión generada en nuestra mente o simplemente, a partir del silencio. Hoy, te proponemos leer este cuento antes de tu meditación diaria, y luego de su lectura, sumergirte en sus enseñanzas. Llévalo a tu vida personal, a las personas que conoces. Medita en cuáles son nuestras grietas, cuáles de ellas son perjudiciales para nuestra vida y cuáles pueden ser vista como oportunidades, como regalos, como posibilidades de vibrar en armonía con la vida y con quienes nos rodean.

¡Que lo disfrutes!

Un hombre cargador de agua de India tenía dos grandes vasijas que colgaban a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros.

Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie desde el arroyo hasta la casa de su patrón; en cambio cuando llegaba, la vasija rota sólo tenía la mitad del agua.

Durante dos años completos esto fue así diariamente, desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección, y se sentía miserable porque solo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.

Después de dos años, la tinaja quebrada le habló al aguatero:

“Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo puedes entregar la mitad de mi carga y sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir”.

El aguatero le dijo compasivamente:

“Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino”.

Así lo hizo la tinaja. Y en efecto, vio muchísimas flores a lo largo del trayecto. Sin embargo, se sintió apenada porque solo quedaba dentro suyo la mitad del agua que debía llevar. El aguatero dijo entonces:

¿Te diste cuenta de que las flores solo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado y por dos años yo he podido recoger estas flores. Si no fuera exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza.

Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas agrietadas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener hermosos resultados.

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