Consejos para dibujar y pintar Mandalas

Pintar y dibujar mandalasHay sólo una premisa para hacer tus propios mandalas: respetar la circularidad que indica su nombre, que es la característica central de estos diseños, y a partir de él trazar cuatro puntos cardinales sobre los cuales irás llenando tu mandala de diseño, imaginación y hermosas figuras…

Hay quienes van más allá de esta premisa y diseñan mandalas con otras formas: triangulares, cuadrados, octogonales… en nuestra opinión, los mandalas son circulares porque representan el universo mismo y su circularidad, el infinito, la creación… No podemos ir en contra del antiquísimo término sánscrito que describe su cualidad esencial: la redondez.

A partir de allí, ya podemos dejar volar nuestra imaginación y creatividad, dejándonos llevar por las imágenes que nos inspiran y nos gustan: puedes elegir símbolos místicos, como el ying yang, con maravillas de la naturaleza como lunas, estrellas, soles, árboles, un hombre, una mujer, aves, el mar… podemos hacer dibujos abstractos o todo aquello que para tu espíritu represente la paz, el equilibrio, la armonía… porque ese es el fin de esta terapia de meditación, desconectarnos del resto que nos rodea y concentrarnos, conectarnos con lo mejor de nosotros mismos y dejarlo fluir…

Una vez diseñados, ¡a darles color!

Una vez que tengas terminado tu mandala, es hora de darles vida a través del color. Busca un lugar tranquilo, y observa detenidamente tu mandala, concéntrate en el, si después de observarlo por un largo rato notas que se mueve ¡es la energía que está en movimiento, tú energía que ha logrado fluir!

Es conveniente empezar a pintarlo de afuera hacia adentro, esto nos representa el autoconocimiento de lo externo hacia nuestro centro, hacia nuestro interior.

Decide la dirección en vas a pintarlo y trata de mantenerla.

Al elegir los colores puedes hacerlo de manera intuitiva ¡no importa que no combinen los colores entre sí! de esta manera podrá descifrar tu estado de ánimo. También podrás hacerlo eligiendo los colores y trata de cambiar tu estado de ánimo de ésta manera. Si, por ejemplo, tu día te lleva a elegir colores oscuros, ¿qué sucedería si eliges un tono brillante y alegre, como el naranja?

Tal vez te de sueño en el proceso: si estabas tenso, el mandala está cumpliendo con la relajación, es normal, en este caso es preferible dejarlo para más adelante y ceder al impulso de tu cuerpo al descanso: se está sanando tu ser.

Si no terminaste el mandala en ese momento, déjalo así, la próxima vez que quieras pintar uno, elige uno nuevo, con colores que vayan más acorde con tu estado de ánimo en ese momento. O retómalo, si sientes una gran afinidad con ese dibujo que quedó a medio pintar.

Si quieres que el mandala te guíe para el auto-conocimiento, no pienses en formas ni colores, deja que solo te vaya guiando, haciendo lo que en ese momento de manera intuitiva te nazca… y estará cumpliendo con su cometido.

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