Descubriendo el significado de la vida

Naturalmente, el hombre tiene que valerse de todos los medios para descubrir el significado de la vida, porque, sin conocerlo, está perdido; deambula de nacimiento en nacimiento, recibiendo golpe tras golpe y raras veces mejora, a pesar de toda su experiencia.

Antes que nada el hombre debe saber que se engaña al tomar cuerpo, los objetos, el mundo que experimentan sus sentidos, como algo real. De ahí que debe buscar conocer la base real que se toma equivocadamente por otra cosa. Ese engaño tiene raíces profundas; ha distorsionado la visión y ha puesto al hombre en la senda equivocada.

La vida debe tener como propósito mostrar al hombre que está engañado por un falso concepto de los valores; que está corriendo detrás de falsedades, dejando la realidad atrás. La vida deberá infundir en el hombre una fe fuerte para hacerlo desistir de esa persecución y ganar la gloria de descubrir esa gran ilusión o engaño.

Las penas no pueden acabarse con odio e injusticia; así se acrecientan más y más. Ellas serán vencidas únicamente por medio de pensamientos y experiencias nobles y de mayor elevación, que germinen en un corazón puro en el que resida el Señor.

El hombre es depositario de un gran poder y no es un ser enfermizo. Son las tendencias al vicio las que lo debilitan. Reciban inspiración de lo divino en ustedes y se ganarán la gloria de ser buenos, sinceros, honestos, abnegados, y amables. Oigan cosas buenas, vean lo bueno, hagan el bien, piensen el bien, entonces todas las tendencias al mal serán desarraigadas.

La vida es multidireccional, tiene muchas facetas; algunas de ellas son auspiciosas, otras conducen al desastre. La mayor parte de la vida la ocupamos en la persecución de espejismos, en construir castillos en el aire. El ansia de saciar la sed en el lago del espejismo nunca se agota. El deseo se multiplica; la satisfacción de uno de ellos conduce a la proliferación de muchos más. Nunca pueden decir: “Con esto se acaban todos mis deseos; no tengo más necesidades”.

El amor que se centra en uno mismo es como un foco que ilumina solamente una habitación, sin esparcir luz fuera de las cuatro paredes. Está confinado a los sentidos y nunca se abre a los demás. Actualmente, un hombre puede convertirse en un “héroe” para millones de personas, sin haber adquirido ninguna virtud, siendo una nulidad en lo que concierne a la rectitud o a la moral. Este es el triste estado de las cosas en el mundo actual.

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