El cuerpo es la causa de todos los apegos

La mente del hombre es muy poderosa. No obstante, la mente del hombre está engañada. Ustedes no son una persona, sino tres: aquella que piensan que son, aquella que otros piensan que son, y aquella que son realmente.

Todos andan en busca de Dios. Más no hay necesidad de buscar a Dios, porque ustedes mismos son Dios. Si tienen luz en su propia casa, ¿qué necesidad habría de ir a las casas de otros en busca de luz?

Desarrollan el sentir del “yo” y lo “mío” debido a la engañosa ilusión causada por el apego al cuerpo. De hecho, el cuerpo es la causa de todos los apegos. Pero, ¿cuánto es lo que dura este cuerpo?

Cuando el principio vital lo abandona, el cuerpo es lanzado inmisericordemente al fuego. Y entonces, ¿a quién le pertenece este cuerpo? De modo que ustedes no son el cuerpo. El hombre es víctima de muchos sufrimientos; la vida es una serie de molestias y de miserias para aquellos que se identifican con el cuerpo, pero ellas no pueden causar ansiedad a aquellos que saben que el cuerpo es sólo un vehículo.

Cuando el cuerpo está en buen estado de salud las funciones mentales se desenvuelven sanamente; cuando el cuerpo sufre; la mente se vuelve inestable. Así, esta balsa llamada cuerpo, siendo el único medio que tenemos para cruzar el océano de la vida con sus múltiples cambios, debe conservarse en buen estado. La falsedad, la injusticia, la ansiedad, producen filtraciones que aflojan los puntos de unión de esta balsa.

Dicen, “Este es mi cuerpo, esta es mi mano, esta es mi pierna, esta es mi mente, este es mi buddhi (intelecto)”. Todo es mi, mi ,mi. Y entonces, ¿quién es ese “mi”? Cuando dicen “mi pierna”, son algo separado de la pierna. Y entonces, ¿quiénes son? Ustedes son ustedes, simplemente. Por esta vía el hombre de hoy es engañado por su apego a su cuerpo y sus sentimientos.
Mas, ustedes no son el cuerpo, ustedes no son los sentidos, ustedes no son el intelecto, ustedes no son ustedes. Deben realizar ese “Yo soy Yo”. Ese principio universal “Yo” es sólo uno, la Verdad es una.

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