El mijo

Conocido por todos como el alimento típico para los pájaros, el mijo es todavía para muchos un alimento humano desconocido. Se lo fue descubriendo poco a poco y muchas personas lo fueron incorporando en su alimentación por su capacidad de estimular el rendimiento físico y mental.
Cultivado desde hace miles de años, en países de África y Asia, es en la actualidad el alimento básico de millones de personas de India, China y países africanos. Es un cereal perteneciente a la familia de las gramíneas con la misma textura que los demás cereales integrales, por lo que puede ser consumido como harina o en gano incluso por los celíacos porque no tienen gluten, pero sí almidón. Es recomendable para los días más fríos del año porque aporta calor al organismo.

¿Cuáles son sus propiedades?
Es el cereal más rico de hierro: 100 granos de mijo aportan 9 miligramos de hierro. La misma cantidad de arroz aporta 0,9 mg, de trigo 3,3 mg y de avena 5,8mg.
Para que tomes de referencia, una porción de 60 gramos satisface la mitad de las necesidades diarias de hierro que tiene el hombre y un tercio de las que tiene la mujer. Además, es rico en magnesio, silicio y se destaca por su abundancia en vitaminas del grupo B (B1, B2 y B9) y A. la presencia de magnesio lo convierte en un gran fijador de calcio.
El mijo es un alimento muy sabroso, liviano, energético, digestivo y diurético. Por eso, su consumo es altamente recomendado en casos de debilidad física o psíquica, fatiga, anemia, calambres musculares, astenia, falta de ánimo, lactancia, embarazos (tiene la capacidad de impedir abortos espontáneos y de suplir carencias nutricionales en ese período tan especial).
Todavía más, se lo considera un alimento antiestrés, porque favorece la regeneración celular y fortalece la salud de la piel, los cabellos, las uñas, los dientes y el tono intestinal (el silicio estimula la contracción y evita la distensión del colon). Se utiliza además, como apoyo en regímenes adelgazantes.

¿Cómo utilizarlo?
El mijo puede emplearse de distintas maneras. Es un cereal muy energético, idóneo para el desayuno o para integrarlo en la dieta previa a una jornada deportiva. Se puede incluir en ensaladas variadas y en sopas; combina bien con legumbres, verduras, hortalizas y soja en sus distintas formas (tofu, miso). También se puede utilizar para hacer masas, panes de textura densa y pizzas. Por el poder aglutinante de su fibra soluble se lo puede utilizar en budines y tortas sin necesidad de agregar huevos.
Es de cocción fácil y rápida. Se recomienda lavarlo y escurrirlo bien para alimentar las impurezas. Luego se lo debe tostar ligeramente en una sartén, en seco, y por último, cocinarlo en agua (por cada medida de mijo, dos medidas de agua).
Una vez que hirvió, dejarlo a fuego suave unos 20 minutos o hasta que adquiera una textura esponjosa.

Fuente: http://espiritualidaddiaria.infobae.com/a-que-nunca-probaste-estas-recetas-deliciosas/

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