Hacia la Paz interior: palabras de su Santidad Dalai Lama

Como monje budista, he aprendido que lo que principalmente trastorna nuestra paz interior es lo que llamamos “emociones perturbadoras”. Todos esos pensamientos, emociones y sucesos mentales que reflejan un estado negativo o sin compasión de la mente, inevitablemente socavan nuestra experiencia de paz interior. Todos nuestros pensamientos negativos y las emociones – como el odio, la ira, el orgullo, la lujuria, la avaricia, la envidia, y así sucesivamente – son considerados como fuentes de dificultad, algo muy preocupante. Los pensamientos negativos y las emociones son lo que obstruyen nuestras aspiraciones más básicas para ser felices y evitar el sufrimiento. Cuando actuamos bajo su influencia, nos volvemos insensibles a los efectos que nuestras acciones tienen sobre los demás: son, por lo tanto, la causa de nuestro comportamiento destructivo, tanto hacia los demás y hacia nosotros mismos. El asesinato, el escándalo y el engaño tienen su origen en las emociones perturbadoras.

Esto da lugar inevitablemente a la pregunta: ¿podemos entrenar la mente? Hay muchos métodos mediante los cuales podemos hacer esto. Entre estos, en la tradición budista, existe una instrucción especial llamada entrenamiento de la mente, que se centra en el cultivo de la preocupación por los demás y en convertir la adversidad en una ventaja. Es este patrón de pensamiento, la transformación de los problemas en felicidad, lo que le ha permitido al pueblo tibetano a mantener su dignidad y el espíritu frente a grandes dificultades que ha tenido que atravesar. De hecho he encontrado este consejo de gran utilidad práctica en mi propia vida.

Un gran maestro tibetano de entrenamiento de la mente, una vez comentó que una de las cualidades más maravillosa de la mente es que puede ser transformada. No tengo ninguna duda de que aquellos que intentan transformar su mente, superar sus emociones perturbadoras y alcanzar un sentido de paz interior, la voluntad, en un período de tiempo, nota un cambio en sus actitudes mentales y las respuestas a la gente y eventos. Sus mentes se vuelven más disciplinadas y positivas. Y estoy seguro de que encontrará su propio sentido de la felicidad y crecimiento ya que contribuyen a la mayor felicidad de los demás. Ofrezco mis oraciones para que todo aquel que haga de este su objetivo sea bendecido por el éxito.

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