Hacia una alimentación natural y nutritiva

Cada vez son más conocidos los enormes beneficios que trae al organismo una dieta saludable y natural. Somos lo que comemos, y nos sentimos de esa manera. Independientemente de las creencias de cada uno, de adoptar o no el vegetarianismo, de consumir sólo alimentos orgánicos o de llevar cualquier otro tipo de dieta, es un hecho irrefutable que hay que alimentarse lo mejor que se pueda.

Existen muchas creencias erróneas: que hay que gastar grandes cantidades de dinero para adquirir productos orgánicos, que es imposible reemplazar la carne, que somos carnívoros y nunca podremos dejar de serlo, que tenemos poco tiempo para hacer comidas especiales…

Sin embargo, todas ellas son falsas. En primer lugar, no hay alimento más costoso que la carne roja: cualquier menú tentativo será más económico. Además, nadie puede imponer a otro algo que no desea. Si te gustan las carnes rojas y no imaginas una dieta sin ellas, ¿por qué eliminarlas radicalmente? Podemos reducir su consumo a una o dos veces por semana, cambiar a cortes menos grasosos o cocinarlas con más vegetales, de modo tal que el plato sea un equilibrio.

¿Hay verdaderamente una cocina para la salud, que no esté plagada de esas recetas insulsas a las que nos obliga el médico cuando ya enfermos vamos a la consulta?

La respuesta es SÍ… puede ser naturista, vegetariana o macrobiótica, o bien ser una cocina tradicional e inteligente que rescate lo mejor de cada una de ellas. La opción es tuya, las variables también: intenta que a tu cuerpo ingrese siempre lo mejor para él. Aquí te damos algunos ejes para que lo consigas:

Cocina para la salud es aquella que…

… cuida la mucosa de nuestro aparato digestivo, protegiéndolo de irritaciones e indigestiones,
… mantiene normal nuestro peso, evitando la obesidad,
… protege las paredes de nuestras arterias y favorece la circulación de la sangre,
… permite a los niños crecer y desarrollarse con plenitud,
… evita la desnutrición, la mal nutrición y los procesos ocasionados por excesos alimentarios.

¿Qué características tiene entonces esta cocina?

1. Es armónica, es decir, combina en cada menú alimentos energéticos y proteicos, eligiendo en cada caso los más completos, para que además estén presentes los ácidos grasos esenciales, los minerales, las vitaminas y la fibra que nuestro organismo necesita para que todas sus funciones digestivas y metabólicas se realicen satisfactoriamente.

2. Es nutritiva, y ¡atención!, que el término nutritivo no es aquí sinónimo de calórico, sino que está indicando algo rico en nutrientes.

3. Es simple, entendiéndose por simple no aburrida sino sencilla en su preparación, que es la mejor manera de que también sea sencilla en su digestión y más positiva en su aprovechamiento.

4. Es económica, ya que las mujeres de hoy sabemos cómo manejar nuestro presupuesto con el criterio de elegir lo que por menos precio nos da más: más rendimiento, más placer al comerlas y más vitaminas.

El cómo y el por qué

Es imprescindible el modo de cocción que le des a tus alimentos. Aquí te mostramos cuáles son los más sanos y recomendables:

1. Ten siempre en cuenta la cocción al vapor, que conserva al igual el color, el sabor y los nutrientes.

2. Los asados (en grill, parrilla o infrarrojo), pero correctamente realizados, para que las grasas se eliminen por goteo.

3. La “fritura” que permite la vajilla de teflón, sin necesidad de usar aceite (la fritura tradicional es muy negativa para la salud. Trata de erradicarla de tus métodos de cocción).

4. Las procesadoras de alimentos, que permiten utilizar muchas verduras sin cocción previa, con resultados más nutritivos ya que no pierden sus nutrientes.

Volver a las fuentes, poner la tecnología de la cocina al servicio de la naturaleza y ambas al servicio de nuestra salud, conocer más de aquello que comemos y más sobre nuestro organismo, será un enriquecimiento que alcanzará a toda nuestra familia y su bienestar.

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