Relajación: nueve ejercicios prácticos

La vida cotidiana, las obligaciones laborales, la inseguridad presente en las calles, los problemas económicos… muchos son los factores que pueden hacernos perder la tranquilidad y llegar a poner nuestros nervios de punta.

Y, como ya sabemos, un cuerpo tensionado es una víctima fácil de sufrir enfermedades de todo tipo, además de que su calidad de vida se ve desmejorada considerablemente.

Aquí te damos nueve consejos para que te tomes un tiempo para ti, puedas relajarte y dejar atrás, por un rato, tus preocupaciones:

1. Visualiza algo que te resulte placentero, como la salida del sol o un árbol floreciente. Deja que esta imagen invada tu mente y la relaje.

2. Relaja cada parte de tu cuerpo. Empieza desde los pies. Siente como tu respiración recorre cada parte de él.

3. Intenta mini-meditaciones a lo largo del día. Coloca tu mano en tu vientre e inspira haciendo descender el diafragma. Repite la operación unas diez veces, seguro que te sentirás mejor.

4. Cuando el clima en una conversación vaya tomando temperatura, trata de poner un paño de agua fría a la situación negativa. Apártate de la disputa y da una vuelta manzana, caminando lentamente. Acompaña tu andar con una respiración profunda.

5. Trata de cultivar una “mente de principiante”, con una actitud paciente, confiada, tolerante, permisiva y sin preconceptos.

6. Halla un momento en el día para poder volar con tu mente. Aunque no estés preocupada, esta sesión te servirá para eliminar las toxinas de tu mente.

7. Si estas tomando alguna medicación, no la suspendas por cuenta propia aunque descubras que la medicación que practicas te hace bien. El consejo del medico puede ser una forma de serenarse.

8. Realiza un ejercicio de cinco minutos: inspira hondo y en la exhalación, di el número “cuatro”. En la siguiente respiración, di “tres”. Continúa hasta “uno” y repite. En unas dos semanas, descubrirás que te es más fácil mantener la concentración. Este simple ejercicio ayuda a los estudiantes a mejorar su capacidad para concentrarse, y también su memoria.

9. En algunos casos, la meditación puede incrementar el estrés, aunque esto no es muy común. No obstante, cierta gente se vuelve ansiosa cuando se relaja porque no se permite a sí misma sentirse bien. En este caso, para relajarte opta por practicar algún deporte que te guste, aprender alguna danza o asistir a talleres de artes y oficios. Así despejarás tu mente por unas horas a la semana. Y, si lo elegido por ti es una actividad física, tendrás el beneficio extra de estar haciéndole bien a tu cuerpo: relajándolo y entrenándolo a la vez.
Ten en cuenta estos consejos, realiza los que te parezcan más adecuados y empieza a gozar los beneficios de una vida más relajada.

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